Hay que aprender a dejar fluir los amigos, a no reclamar reciprocidad en las relaciones cuando no te la quieren dar, a no forzar vínculos y a hacerse a un lado cuando ya no te sientes parte. No por ellos, sino por uno
cuando elegís pareja, también elegís rutinas. Elegís si se madruga o se trasnocha, si se vive con calma o con ansiedad, elegís si se conversa o se evade. El amor no es solo conexión, es compartir valores, ritmo y visión. Es elegirse cada día.