Hay días como mamá en los que sientes que no avanzaste en nada…
La casa sigue igual, los pendientes siguen ahí y tú terminas el día con cansancio encima. Pero aun así estuviste presente. Cuidaste, resolviste, abrazaste, atendiste mil cosas al mismo tiempo. Y aunque no se vea “productivo”, eso también cuenta. Porque ser mamá no siempre es tener todo en orden… es seguir sosteniendo la vida incluso cuando todo está en desorden. Y si hoy solo lograste llegar hasta aquí… ya hiciste bastante.
A veces solo tienes que acostarte en la cama, mirar al techo, hablar con Dios y solo confiar... Confiar que a pesar de que no entiendas nada, a pesar del caos y la ansiedad, solo Dios podrá sanarte y acomodar cada a cosa en su lugar. 🤍