No era el final que soñábamos, pero sí un camino que nos volvió a ilusionar.
Gracias, Selección Nacional, por recordarnos que cuando un país cree, late al mismo ritmo. Gracias por cada esfuerzo, cada entrega y cada momento que nos hizo sentir orgullosos de llevar estos colores.
mi mama siempre me dijo: fijate en cómo te trata cuando está ocupado, no cuando tiene tiempo. Cuando está con otros, no cuando está solo… ahí sabrás si sos prioridad
No podemos culpar a una persona por no amarnos como nosotros queremos que nos ame. No podemos exigir que alguien nos conciba como el 10 perfecto de su vida, ni podemos obligarle a que de pasión por nosotros se desviva. No podemos exigir la vida y el tiempo de nadie, ni siquiera si nosotros mismos hemos decidido entregar el nuestro.
No podemos mandar en los sentimientos ajenos. Por más que queramos, por más que amemos, por más que creamos ser para esa persona el correcto, no tenemos ese derecho.
Porque en el amor, y quiero decir, en el verdadero amor, no existen razones, solo sensaciones. Cuando hay sensaciones por alguien, las hay y punto. Cuando no las hay, no las hay y también punto.
En esta hermosa vida, que se nos acaba rápido, no solo está mal aquello que nos hace sufrir; también está mal aquello que no nos hace sentir nada.
El amor después de los 25 es diferente.
No buscas emociones fuertes. Buscas estabilidad, amabilidad y objetivos compartidos. Ya has superado la etapa de los juegos y las mariposas en el estómago.
Anhelas paz, seguridad emocional y a alguien cuyo futuro coincida con el tuyo.
Encontré un versículo bíblico muy hermoso.
NAHUM 1:9
Llegará un momento en que ese problema ya no te molestará, no porque lo hayas olvidado, sino porque Dios lo eliminó de una vez por todas.
Solo una vez en la vida aparece una mujer que te cuida con un amor parecido al de una madre, que te deja quebrarte frente a ella y aún así te sigue viendo fuerte. Una que empuja tus sueños, no tu billetera. Una que no te necesita rico, te necesita presente. Una para la que tu paz vale más que la suya. Y el día que no sepas cuidarla y la dejes ir, no importa cuánto tengas, te quedarás vacío de lo único que realmente importa.