Fue ínfima, pero tuvo una reacción a la deducción de Oikawa. No le dio el tiempo para desatar violencia pero sí frunció el ceño. No era exactamente lo que había querido decir, pero Oikawa no se equivocaba, aunque solo lo dijera por molestar. +
“Si solo”.
—Espera…
Se giró hacia él con una ceja alzada y su sonrisita ladina, claramente encantado con haber encontrado aquella pequeña contradicción.
—Entonces sí querías tocarme.
No le dio demasiado tiempo para defenderse antes de volver a mirar la pantalla, riéndose »
+
Soltó un bufido y se cruzó de brazos, acomodándose al lado de su amigo.
—¿Me haces venir a San Juan para turistear? —chasquido de lengua,—No, quiero la experiencia argentina. Irme diciendo 𝑐𝘩𝑒 𝑏𝑜𝑙𝑢𝑑𝑜, ¿sabes? El turisteo lo podemos dejar para cuando +
+
Con la mano libre le hizo un gesto tanto de que coincidían en su veredicto como de que estaba bien y sobreviviría el atorarse.
Se estiró para alcanzar para alcanzar su bebida, dejándola de vuelta tras solo un sorbo.
—¿Mañana qué haremos?
—Si solo quisiera tocarte podría perfectamente agarrarte a combos.
Gruñó por lo bajo. Con el ceño fruncido, acomodó el último mechón de forma más abrupta. Mejor que Oikawa no se diera por enterado de lo ciertas que eran sus palabras.
Rápidamente, sin embargo, el +
El castaño obedeció sorprendentemente bien.
Sus hábiles, que hasta hacía un segundo intentaban rescatar desesperadamente su peinado, fueron bajando de a poco hasta quedar sobre su regazo.
Iwaizumi siguió acomodándole un mechón, luego otro, con esa calma tan desesperantemente »
+ elogio recibido cambió su expresión, y sonsacó una risa. Debe haberlo dicho muy bien para recibir tal halago.
Como ya se había metido el dulce a la boca cuando escuchó su amenaza, se tapó la boca para reír, tosiendo un poquito al recibir unas miguitas en la garganta. +
Riendo, interrumpió su revuelta de pelo para en vez ayudar a Oikawa a peinarse como estaba antes.
—No es necesario que te arregles tanto-…
Nope. “Eres precioso de cualquier manera” no era algo que iba a compartir con él. Por suerte, el insufrible de su amigo tenía que +
Boom.
Su corazón.
Casi, casi tuvo el reflejo de agarrarse la polera justo donde estaba su órgano palpitoso. No era justo que Iwa-chan soltara esa clase de comentarios tan a la ligera, como si no acabara de decirle que la película daba igual porque había venido a verlo a »
+ insoportable, ¿lo sabes? Bo-LU-do.
A pesar de sus palabras, demostró que el trato de Oikawa en realidad no le ofendía terminando de acomodarle unos pelitos locos con toda la paciencia y dedicación del mundo.
Después, como si nada, volvió a acomodarse para ver la +
+
—Pues, si te vine a ver a ti da un poco lo mismo qué pongas, ¿no? Pone algo que ya hayamos visto, ¿te parece?, así no estamos tan pendientes.
Le dio otro mordisco al alfajor. Luego, estirándose para alcanzar el pelo a su amigo, se lo revolvió de manera cariñosa.
—ボルド。
Ante la respuesta de Oikawa, se encogió de hombros con una mueca de “okay, suit yourself”, dándole la primera mascada al alfajor.
Saboreándolo, lo apartó de su boca de nuevo para volver a estudiarlo. Tras tragar, se giró hacia Oikawa y asintió.
—Muy bueno. +
—¿Compartirlo? Waah, qué considerado de tu parte, Iwa-chan.
Giró la cabeza hacia él, dedicándole una sonrisita ladina antes de negar con el índice.
—No, no. Aprovecha. Yo vivo acá, puedo bajar al kiosco de la esquina y comprarme otro cuando quiera. Tú tienes una misión mucho »
+ Aunque creo que no supera el normal. ¿El de dulce de leche? Está buenísimo, si.
Otra mascada, y un pulgar en alto.
Volvió a encogerse de hombros como respuesta. Terminó de masticar y tragar antes de contestar con palabras, tapándose la boca con una mano. +
+ estaban buscando qué ver. Ante su decepción, volvió alzar la vista al televisor.
—Hmmm. ¿Y si colocas un documental? Había uno sobre el espacio y la posibilidad de otras formas de vida, ¿ya lo viste?
Al oír el apodo, desvió la mirada a la mano de Oikawa. Cogió la bolsita con el alfajor y la dio vuelta en sus manos, como estudiándola.
—𝘔𝘪𝘳𝘶𝘬𝘢 𝘈𝘳𝘶𝘱𝘢𝘩𝘰𝘳𝘶 𝘥𝘦 𝘖𝘳𝘦𝘰,— leyó, haciendo todo en su poder para suavizar su acento al juntar las letras en español. +
+ Frunciendo el ceño, se corrigió solo.—𝐹𝑎𝘩𝑜𝑟. Aún no, ¿quieres compartirlo?
Sin esperar respuesta, abrió el envoltorio. El interés por el dulce, que Oikawa le había estado hypeando básicamente desde que llegó a Argentina, le había hecho olvidar momentáneamente que +
+ incluso en la misma cancha. Más tarde le pediría colocarle algo, por los buenos tiempos, y por el orgullo de que su mejor amigo era de los mejores armadores del mundo.
—¿Cuánto te falta? La verdad es que mataría por comer algo.
A penas soltó el llamado en la cancha, le invadió la ansiedad. ¿Y si Oikawa se enojaba porque no le avisó? Quizás tenía planes y se los arruinó... Mateo le había dicho que no, pero...
Fugazmente, esas y una serie de otras preocupaciones pasaron por su mente. Sólo se relajó al +
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Iwaizumi no se equivocaba al asumir que estaría alimentando sus pensamientos intrusivos y sus entrenamientos sobre exigentes por el partido que se le avecinaba. Oikawa no solía subestimar ningún equipo al que se enfrentaba y contra todos mostraba su máximo potencial, pero »
+ ayuda para dañar tu salud, lo haces muy bien tú solo.
Comentó, riendo. No estaba ahí para regañarlo; mientras no se le muriera de sobreesfuerzo, todo bien.
Lo apretó un poquito más, como cerciorandose que realmente estaba ahí, que realmente estaban en el mismo espacio, +