Manix, yo sé que hago periodismo crítico, pero es mi trabajo. Mañana puedo cambiar de medio de comunicación y hacer otro tipo de notas, porque no estoy casado con la empresa.
La decepción tiene un poder que pocos admiten: ayuda a soltar. Duele y confunde, pero también aclara. Cuando entiendes que no eres valorado como mereces, algo cambia: dejas de insistir. No es que desaparezca el cariño; desaparece la ilusión.
Y con eso, empiezas a elegir paz.