Una flecha de advertencia bastará. Busca en las fronteras. Tráeme a uno...vivo.
Y carguen la ballesta de la entrada. Ahí prepararemos la nota de advertencia, Sejuani.
No somos una tribu de salvajes. Además, si son tan imbéciles como para siquiera pensar en atacar a una hija del hielo.
Puedes déjarlos condenarse a su sucidio.
—— Comento sin preocupación alguna la matriarca. Después de todo, tienen toda la ventaja posible.—— (+)
Y la ventaja del terreno. . . Algo no está bien aquí, Sejuani. Habrá que estar alertas en todo caso.
── Concluida su explicación, también lo estuvo su preparación, pues ahora portaba aquel vestido con capucha y su arco en la espalda. ──
Moviéndose. No hay tiempo que perder.
── Aún atolondrada por el repentino despierto qué se le dio, se puso de pie, tomando sus ropajes y su arma por supuesto. ──
A menos que sea un ataque interno o un golpe de estado. . . No veo porque seríamos agredidos en estas instancias.
Tenemos superioridad numérica. (+)
— Realmente no está enterada de tal suceso, además son altas horas de la madrugada. La matriarca gozaba de sus muy limitadas "horas" de sueño. —
¿Sejuani..?