Esa noche le hice una transferencia por las 80 horas: 960 euros.
Le dije que a partir de entonces cada minuto de más se pagaba ese mismo mes, sin que tuviera que apuntarlo.
Me dio las gracias y, ya en la puerta, me dijo:
«No los apuntaba para cobrarlos. Los apuntaba para acordarme de que valían algo.»
Cuánta gente regala su tiempo por miedo a perder lo poco que tiene. En el trabajo, en casa, con su pareja.
Callar por miedo también es vivir en piloto automático.
Final medical tests done. I’m back. To all the clowns who’ve been talking shit and counting me out this whole time, here I am. Now let’s see who’s got the balls. Thanks to everyone for the support. Next time I’ll make sure they check Justin’s gloves so he doesn’t put anything weird on them. See you soon.
El año que viene fotito con las llaves de su nueva casa sin haber hecho absolutamente nada mientras tú mañana madrugas para ir a trabajar y luchas por llegar a fin de mes