—Siento que podría recorrerlo en tres horas. . . Pero hay muchos bloques enormes de piedra. . . ¿Que es todo eso?
La pata en su cabeza le logró calmar al instante, como si fuera una forma de mantenerlo en la realidad y que no se perdiera en divagaciones.
Se le olvidó
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agradecer por ello.
—Hah. . . Bueno. Vamos. Creo que puedo con ello. ¡Hmph!
Se levantó, asintiendo a su pregunta. Levantó el pecho por delante y caminó. Hizo su camino por ramas para ir bajando por los arboles, en vez de seguir el camino detrás de ellos.
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arrugada a pesar de su textura, y el mechón en su cabeza igual. Aunque no expresaba emoción con su rostro, lo hacía con el cuelo.
—¿No te alejarás en ningún momento, v-verdad?
La diferencia en la energía del Leafeon desde el día anterior era notable.
En la noche, durmió cómo un bebé siempre abrazado a un peluche. Pero, desde la mañana, la incertidumbre lo tenía algo más callado de lo normal.
Observaba esas luces que, a sus ojos, parecían
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—¿Eh? ¡Ah! ¡S-Si!
Instintivamente dio un saltito, con la patas traseras de pie, y las delanteras abajo. Ocultaba su boca en sus patitas, observando con detalle a la ciudad a lo lejos.
—E-Es más. . . Hah. Nunca pensé que haría esto de verdad.
Tenía la cola algo
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Dejando que su peso se recargue enteramente en este.
—Eres raro. Antes Ellen tenía que decidir si podría ir, y siempre dice que no. . . Eres muy permisivo.
Se le acomodó encima ante la insistencia fisica de mantenerse así. Rio contagiado por la risa del contrario. Era bastante divertido sacarle risas así, pues, parece tan serio que incluso podría enfadarse, pero ver que era amable solo aumentaba esa necesidad de hacerlo sonreir.
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Una sonrisa cálida apareció en su rostro. El primero paso quiere que lo diera su ajeno. Él en cambio actuaría como una especie de apoyo andante.
Aparte él era un Pokémon de ciudad. Puede guiarlo y resguardarlo de cualquier disturbio.
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de cierta forma. Tal y como cuando se ponía las gafas de Cedric para imitarlo.
—¡Podríamos ir mañana! No es que tenga nada interesante sucediendo. ¡El bosque se siente solo, y será mi primera vez fuera!
Se acomodó mejor. Cabecita en el pecho, patas a los lados.
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Con el que llevara el Jolteon.
—¡Una bufanda será! Pero. . . Me da miedo acercarme a la ciudad. Será difícil conseguir una.
Eso le hizo perder toda la energía en un solo momento.
—¿Qué siento yo?
Todas esas preguntas le confundieron. No era normal que Cedric o Ellen le preguntaran a él qué podría gustarle. Ellos tenían más años, por lo qué, decidían lo mejor.
Alder, enyonces, volvió a verse en el charco de agua. Ladeando la caveza en confusión.
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Porque al final vas a ser tú quien la lleve.”
Ahora eran sus orejas libres de la presión de la banda blanca que suele usar para retener su cabellera, las que apuntaban al mas pequeño.
“Así que dime… ¿qué siente Alder cuando se mira con ella?”
Vio a Nico, al cual no dudó en saltarle encima para poder sentir su pelaje. Buscaba grabarse esa sensación de por vida.
—Quiero una bufanda tan suave cómo esta~
Se revolcó en este, arruinando el pelaje de ambos, y tal vez combinando su olor corporal a hojas aromaticas
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