âDale una oportunidad al amor âme dijoâ. Pero no a ese amor que adora a ingratos, sino mĂĄs bien a ese amor que se enfoca en ti y quiere verte valiente y sonriente, y no rota y llorosa.
âNo hay dolor, amor y odio infinito âasegurĂłâ En algĂșn momento eso que te hizo herida dejarĂĄ de doler, mientras crezcas sanarĂĄs y ya no amarĂĄs a las mismas personas y, con el tiempo, aprenderĂĄs que es mĂĄs fĂĄcil olvidar que ser esclava del odio hacia personas que no valen la pena.
«La vida me habĂa enseñado muchas cosas y, una de ellas, quizĂĄs la mĂĄs importante de todas, era jamĂĄs intentar arreglar lo que yo no habĂa roto. No por egoĂsmo, si no mĂĄs bien por precauciĂłn, ya que un corazĂłn jodido, sin darse cuenta, podĂa destruir a un millĂłn».
đ«