Hermanos, ustedes saben que a mi no me gusta el chisme, pero... <<Compartes las notificaciones de una aplicación de transporte con tu esposo y te aparece que se fue a meter a un motel 🤣. Eso le pasó a Tania Isabel G., y…
𝒪𝒸𝓊𝓇𝓇𝒾ℴ́ ℯ𝓃 𝒟𝓊𝓇𝒶𝓃ℊℴ, 𝒸𝒶𝓅𝒾𝓉𝒶𝓁.
Es cierto que la mayoría de los hombres que vamos a un motel a escondidas simplemente lo hacemos para autorregularnos, hacer meditación y respiraciones en solitario, (totalmente cierto) pero hay contadas excepciones, como la de Daniel C. I., el esposo de Tania, que se metió a portarse mal en compañía de su amante, Isis Cristina.
A Tania le dio la temblorina. No lo podía creer. Le abordó por completo esa cochina ansiedad y decidió correr, pero rapidito, a descubrir qué carajos hacía su marido en el Auto Hotel Villa Dorada. Aunque, por si las dudas, se llevó el bastón retráctil que Daniel usaba como guardia; ustedes saben, por si fuera necesario desahogar sus penas ahí mismo a porrazos.
Durante el camino, Tania ya estaba escuchando en el carro la de Shakira que le dedicó a Piqué, la de «Rata de dos patas», de Paquita, y la de «Engañémoslo», de Jenni Rivera.
Llegó al motel y preguntó por el marido. No le quisieron decir y peló los dientes como cuando el doctor Banner se está poniendo verde y le dicen «cálmate» para que no se convierta en Hulk, y se emputa más porque decirle «cálmate» a una mujer emputada, es peor que mentarle la madre. El recepcionista, muy asustado, le dijo:
𝐸𝑠, 𝑒𝑠, 𝑒𝑠… 𝑡𝑎, 𝑡𝑎, 𝑡𝑎… 𝑒𝑛, 𝑒𝑛, 𝑒𝑛… 𝑙𝑎, 𝑙𝑎, 𝑙𝑎… ℎ𝑎𝑏𝑖𝑡𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑐𝑢, 𝑐𝑢, 𝑐𝑢… 𝑐𝑢𝑎𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑦 𝑡𝑟𝑒𝑠. 😰
Tania fue en chinga a esa habitación, tocó la puerta y abrió el mismo Daniel. Antes de percatarse de lo que ocurría, recibió un putazo con el bastón que lo dejó viendo doble. Cayó de nalgas al piso y Tania aprovechó para buscar a Isis, la amante.
Isis se le apareció envuelta en una toalla, bien sexy, sosteniendo un cuchillo de comedor, y le dijo a Tania:
—¡Nomás atrévete, hija de la chingada!
Y Tania se atrevió.
Isis intentó darle a Tania, pero el bastón era más largo y este le dio en la mano a la amante. El cuchillo cayó al piso y Tania lo recogió.
Ahora era tan poderosa como un escorpión con alas, cómo una mujer empoderada, cómo una féminazi en plena marcha.
Isis suplicó piedad mientras recibía una y otra vez bastonazos como piñata en vecindad de Tepito, pero Tania le arrancó la toalla y le dio una chinga, como niño gandalla con TDAH, cómo el bofo a la morra, que le cantan el 𝑑𝑎𝑙𝑒, 𝑑𝑎𝑙𝑒, 𝑑𝑎𝑙𝑒 🎶.
Daniel pudo recuperar un poco la consciencia y fue como borrachito a defender a su amante, pero a Tania la alertó su sentido despechado y detectó a su esposo, con su sexto o septimo sentido, sepa la chingada cuálseria,. Lo volvió a putear y le dejó ensartado en la espalda el cuchillo, como regalito. Parecía Torera en plena faena.
Daniel cayó de rodillas e intentó quitarse el cuchillo de la espalda, pero no lo alcanzaba 😩.
Isis, por otra parte, ya tenía los dedos chuecos por cubrirse los bastonazos de Tania.
Empleados del motel llegaron e intentaron detener a Tania, y también recibieron sus bastonazos por andar de metiches. Les dijo, orale, a chingar su madre...!
Necesitaron cinco policías para someterla y, como todos sobrevivieron, Tania solo pasó un par de meses en prisión. Apuesto un brazo a que, si le preguntan «¿y valió la pena?», ella va a decir que valió cada maldito bastonazo.>> Crédito del texto y foto a Aldo Farah Navarro.