Salir a un bar, que te cojan de la mano, que te presenten a sus amigos, tomarse unas cervezas, bailar bien pegaditos, que al salir te presten su chaqueta y que te dejen a salvo en casa es de las mejores sensaciones en la vida.
El clasismo humilló a Lina María por vender arepas en la calle y el patriarcado la secuestró, la violó y la empaló. Ambas narrativas tan violentas y detestables. Ambas con tantos cómplices...