Con el tiempo, estas élites no necesariamente controlarían todo, pero sí tendrían una ventaja enorme para moldear la narrativa y la estructura de la nueva sociedad, mientras el resto reconstruye el mundo a partir de fragmentos incompletos.
¿Qué tal si el verdadero riesgo no es que desaparezca la humanidad, sino su memoria? Vivimos en una era donde casi todo es digital; si esa continuidad se rompe, el pasado podría volverse mito.
como nos ha pasado antes con lenguajes y civilizaciones antiguas. Sin embargo, pequeños grupos que conserven educación, recursos y acceso a información clave podrían mantener ese conocimiento vivo dentro de círculos cerrados, formando nuevas élites.