ᅠ ᅠᅠ ᅠ⸻ Andas murmurando mucho… no sé si te das cuenta, pero se nota, te veo rara, más distraída de lo normal.
ᅠ ᅠᅠ ᅠ⸻ Como si tuvieras la cabeza en otro lado y ni siquiera estuvieras prestando atención a lo que está pasando aquí.
— La rubia vuelto por festividades a la casa de los Malfoy, pero desde que llegó no para de repetir un nombre. Ese nombre que le causaba tantas reacciones diferentes, que le emocionaba y enojaba a la vez. —
Harry Potter, Harry Potter, te odio Harry Potter... 💢
ᅠ ᅠᅠ ᅠ⸻ Has heredado la belleza de tu madre, su porte y, en no poca medida, sus atributos... resulta bastante evidente, incluso a simple vista.
ᅠ ᅠ⸻ No es algo que pueda negarse ni que pretenda discutir, sin embargo, y si no te supone una molestia excesiva, te agradecería que te cubrieras.
ᅠ ᅠ⸻ No es necesario tanto exhibicionismo, ni aquí ni en este momento, hay formas más discretas de llevar lo que se tiene, y creo que a estas alturas ya deberías conocerlas.... Draco.
ᅠ ᅠᅠ ᅠ⸻ Qué absoluta y vulgar indecencia… Qué indecoro tan ofensivo, hija. Cierra esa camisa como corresponde, de una vez y como se debe... antes de que alguien se atreva a insinuarme que deba recurrir al Imperio para obligarte a comportarte con la decencia mínima que se espera de alguien de esta casa.
//Este trend de Malfoid me dejó ver muchas cuentas de rol que no saben siquiera escribir Hogwarts o una noción básica de cómo funciona el mundo de Harry Potter, y se hicieron cuentas de Wizarding World por pura calentura y querer cojerse alguna Malfoid. Demasiados normies.
Lucius no se movió al principio, dejó que el silencio se asentara entre ambos como una capa de polvo fino, de esas que solo se notan cuando la luz las atraviesa, la vara de ébano descansaba vertical contra su pierna, la empuñadura de plata atrapando un reflejo pálido de la lámpara, no la necesitaba para apoyarse, la necesitaba para recordar, a quien tuviera delante, que él no llegaba a ningún sitio con las manos vacías.
ᅠ ᅠ⸻ Señorita Potter....
El nombre le salió despacio, masticado, como si probara el sabor antes de decidir si valía la pena tragarlo.
ᅠ ᅠ⸻ Para la caza hace falta carnada. No basta con presentarse, no basta con insistir, alguien tiene que querer morder... y para eso hay que ofrecer algo que merezca el esfuerzo de abrir la boca.
La miró sin prisa, no el rostro entero: primero las manos, aunque ella intentara esconderlas; después la línea de los hombros, demasiado quietos para ser naturales; luego la boca, apretada en una neutralidad que no engañaba a nadie que hubiera pasado décadas leyendo salas llenas de mentirosos, el timbre de su voz todavía le resonaba, demasiado controlado... demasiado estudiadoz el desinterés fingido tenía un olor particular, y él lo conocía.
Una comisura se le alzó, apenas. No era una sonrisa.
ᅠ ᅠ⸻ Usted habla como quien no quiere nada..
continuó, y el arrastre de las vocales volvió más lenta la frase.
ᅠ ᅠ⸻ Y sin embargo está aquí, pepite, insiste, calcula el silencio para que parezca indiferencia.... es un recurso viejo, funciona con gente que no tiene tiempo de mirar dos veces. Conmigo, no...
Metió la mano en el chaleco, el reloj salió con un gesto mínimo, de quien ha repetido ese movimiento mil veces delante de ministros, de acreedores, de hombres que creían tenerle paciencia, la tapa se abrió bajo el pulgar el tic-tac llenó el espacio que ella no ocupaba con palabras, Lucius no bajó la vista hacia las manecillas, las conocía lo que observaba, por encima del oro, era el modo en que ella sostenía la quietud: si parpadeaba demasiado, si la respiración se le cortaba, si el peso del cuerpo se le iba hacia un pie o hacia el otro.
ᅠ ᅠ⸻ En todo caso .
dijo, y cerró el reloj con un chasquido seco que cortó el aire.
ᅠ ᅠ⸻ dígame qué tiene, algo concreto, algo que justifique que yo siga de pie en esta habitación en lugar de estar en cualquier otro sitio donde mi tiempo rinda.... no me hable de intenciones, no me hable de lo que podría llegar a ser.
ᅠ ᅠ⸻ Dígame qué pone sobre la mesa ahora, en este instante, para que mi permanencia deje de ser una cortesía que yo no he ofrecido.
Guardó el reloj, los dedos se demoraron un segundo en el borde del bolsillo, alisando una arruga que no existía, después la vara giró un cuarto de vuelta entre su palma, la punta rozando la alfombra sin llegar a apoyarse.
Morgana no respondió de inmediato. La pregunta de Lucius la tomó desprevenida, aunque no lo suficiente como para borrar aquella pequeña sonrisa que todavía descansaba en sus labios. Había algo en la manera en que él se expresaba, en aquella cortesía distante y cuidadosamente
»
ᅠ ᅠ⸻ Hija mía.
La palabra cayó sin prisa, como si el simple hecho de pronunciarla ya bastara para devolverla a su sitio, no se inclinó hacia ella, no buscó su rostro con impaciencia, permaneció erguido, las manos quietas, la espalda recta, y la miró del modo en que se mira un objeto que uno mismo ha mandado labrar y que, de pronto, presenta una grieta donde no debía haberla.
ᅠ ᅠ⸻ Te he criado durante años ( continuó, y cada sílaba parecía medida antes de abandonar sus labios ) ... he visto cada faceta tuya, la que muestras cuando crees que nadie te observa, la que reservas para los extraños, la que ensayas frente al espejo cuando aún no has decidido qué versión de ti misma conviene presentar, conozco el silencio que precede a tus verdades… y conozco, con mayor precisión todavía, el silencio que precede a tus mentiras..
Un instante, nada más, el suficiente para que el peso de aquello se asentara entre los dos.
ᅠ ᅠ⸻ Intentas esconder una falsedad bajo el terciopelo de una verdad a medias, es un artificio elegante, lo reconozco, limpio.... casi convincente, si uno no ha tenido la desgracia de enseñártelo personalmente.... Fui yo quien se tomó esa molestia, fui yo quien te mostró cómo envolver lo que no puede decirse en aquello que sí puede sostenerse... sería de una ingratitud casi vulgar suponer que el maestro no reconoce la mano de su alumna… sobre todo cuando la alumna comete el error de creerse más diestra que quien le puso la pluma entre los dedos...
No alzó la voz, no frunció el ceño, no hubo gesto superfluo alguno: solo aquella mirada fría, inmóvil, posada sobre ella con la paciencia de quien ya ha decidido el final de la conversación y se limita a esperar que la otra parte deje de demorarlo.
ᅠ ᅠ⸻ He sido generoso
añadió, y la cortesía del tono volvía más afilada la frase..
ᅠ ᅠ⸻ Te he concedido el privilegio de la primera respuesta, te he permitido elegir las palabras, el orden, incluso el silencio, y aun así has preferido ofrecerme esto.
La comisura de la boca se movió apenas. No era una sonrisa.
ᅠ ᅠ⸻ Dime, entonces. ¿Debo formular de nuevo la pregunta?, porque puedo hacerlo, puedo repetirla con la misma calma, las mismas palabras, el mismo cuidado… y podemos permanecer aquí hasta que comprendas que no es la pregunta lo que cambia....
ᅠ ᅠ⸻ Eres tú, y yo, hija mía, dispongo de toda la tarde para ver cuántas veces estás dispuesta a insultar mi inteligencia antes de decidirte a no hacerlo.
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No puede ser, lo que le faltaba. . . No puede decirle a su padre que el motivo es Potter ¿ Qué sucedería ?
⠀⠀ ❝ Oh padre, solo conocí a dos mujeres muy interesantes. . .
﹙ https://t.co/JlaIl6W3go ﹚
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— Detention? —the word left him low, almost amused, as though the term itself were vulgar
— How… novel.— He drew a fraction closer, without raising his voice.
—Miss Lupin. Be so good as to explain to me, with the clarity your post demands, what cause has led my son, and you... to share a sanction of that nature. I am not accustomed to learning of Draco’s transgressions through third parties. Still less when the third party appears to be… implicated...
I’m not exactly great at lying, am I? We’re simply serving detention together, and since I have no intention of going there alone—given that Malfoy was at fault too—I’m looking for him. With all due respect, sir, I don’t care ~》
ᅠ ᅠ⸻ Limítese a tomarlo por lo que es..
dijo, y la frase cayó sin prisa, pulida hasta no dejar un borde de más
ᅠ ᅠ⸻ Una observación... nada más.
No alzó la voz. Lucius Malfoy rara vez necesitaba hacerlo el silencio que siguió le bastó para ocupar el espacio: la espalda recta bajo la capa, los hombros quietos, el mentón apenas elevado, como si mirarla desde esa altura no fuera un gesto sino la disposición natural de las cosas, el bastón permaneció vertical entre los dedos enguantados, no lo apoyo, no lo giró, un movimiento de más habría sido una concesión.
El semblante no se altero, serio, cerrado, la boca en una línea que no llegaba a ser sonrisa ni desprecio declarado, la mirada, en cambio, sí, gris, fija, recorría el gesto de ella con la frialdad de quien cataloga una falta de educación antes de decidir si merece respuesta, había desdén, sí... contenido.
La etiqueta todavía marcaba el límite de lo que un Malfoy podía mostrar en público, y él no iba a ser el primero en traspasarlo por una Potter.
Era analítico por naturaleza, nada de lo anterior se le había escapado: la inflexión, la pausa burlona, el modo en que ella había intentado reducir sus palabras a una nimiedad, detalles menores para cualquiera... para él, suficientes.
Ya había dado el primer paso para retirarse,el cuerpo apenas girado, la capa a punto de cerrar el movimiento. Cuando aquel tono volvió a instalarse entre los dos, lo detuvo, no del todo lo justo.
Una irritación breve, precisa, que no llegó al rostro y aun así le tensó un instante la mandíbula inclinó la cabeza un grado, nada más, cuando habló, la cortesía era tan impecable que resultaba peor que un insulto.
ᅠ ᅠ⸻ ¿Algo le divierte, señorita Potter?
“Looking for Draco?” The voice was low, polished, unhurried. “I’m afraid I have no idea where he is at the moment. Though I doubt he’ll be long in appearing; my son is seldom delayed when it suits him to be seen.”
A pause, barely an instant, and his gaze settled on her with icy courtesy.
“If you’ll forgive the intrusion… what business occupies the two of you? A Malfoy and a Gryffindor. I confess the combination strikes me as singular. In my day, the houses did not mix their assignments with quite so much… familiarity.”
ᅠ ᅠᅠ ᅠ⸻Me resulta, señorita Potter, singularmente difícil sentir lo mismo, hay en usted una inquietud que no alcanza a disimular… como quien trae algo entre manos y teme, con razón, que se le note...
La mirada del mayor iria hacia las zonas donde notaria aquello, ¿ansiosa,preocupada?, que podria ser, o tal vez entusiamo.
El silencio que siguió no fue vacío, fue el de una sala que se enfría de golpe.
Lucius no levantó la voz, eso habría sido vulgar, y él no se permitía vulgaridades ni cuando la sangre le hervía detrás de los dientes.
Apoyó ambas manos sobre el puño de la vara, ébano, plata en la empuñadura, la serpiente quieta como si también escuchara,.y la dejó un instante contra el mármol, el golpe fue corto, suficiente para que el sonido subiera por las paredes y se quedara ahí.
—Repítelo.
Los ojos claros no parpadearon. Pálidos, casi incoloros a esa luz, fijos en ella con la misma cortesía con que se mira un error que aún no se ha decidido a corregir.
—Porque me niego a creer que mi hija, la única, haya abierto la boca para ofrecerme esa ordinariez, piernas, prendas, indecoro. —Cada palabra salió limpia, separada, como si las estuviera poniendo sobre una bandeja para que ella las viera pudrirse.
— Hablas como una cualquiera de callejón, no como una Malfoy, lo haces delante de mí, que te he dado nombre, casa y la insolencia de creer que el mundo se arrodilla cuando tú entras.
Dio un paso, la túnica apenas se movió, el porte seguía intacto: espalda recta, mentón alto, el desprecio tan bien cortado que casi parecía educación.
—Te malcrié, eso es cierto, te dejé la lengua larga porque me divertía oírte morder a los que no merecían ni el aire de esta casa. Error mío. —La vara giró una vez entre sus dedos, lenta.
— Confundiste mi indulgencia con permiso.. no lo es, puedes ser aguda, puedes ser cruel... no puedes ser sucia, no en mi presencia, no con esa boca.
Se detuvo a una distancia exacta, ni un palmo de más, ni uno de menos, lo bastante cerca para que ella notara el frío que le salía de la ropa, el olor seco a plata y a lino caro, la quietud de un hombre que no necesitaba gritar para llenar una habitación.
—Si era una gracia, ha sido pésima... si era una provocación, ha sido estúpida, y si de verdad imaginaste que yo iba a seguirte el juego, entonces llevas años sin entenderme....
La comisura de la boca se tensó, nada que pudiera llamarse sonrisa
No, padre. Jamás me atrevería a tenerlo por necio.
/Se incorporo y enderezó la postura, sosteniéndole la mirada pese a que la severidad de su voz le hizo tensar la mandíbula.
Pero tampoco estoy mintiendo.