la responsabilidad afectiva no se trata de reciprocidad, se trata de honestidad, respeto, de no herir los sentimientos del otro, ser real; se trata de saber que lo que no significa nada para ti, para el otro puede significar todo.
Nunca se callen, todo lo que nos callamos se nos acumula en el cuerpo, se transforma en insomnio, en nudos en la garganta, en nostalgia, en error, en duda, en tristeza. Lo que no decimos no se muere, lo que no decimos nos mata.