—Una noche más como todas las anteriores; Rin se había despertado sobresaltada, con lágrimas en los ojos y muy asustada, intentó gritar para que su hermano acudiese a su ayuda, pero ni un pequeño hilo de voz salía de su boca. Con la respiración agitada, >
@VermillixnSkull ¿De verdad no piensas hacer nada?—Preguntó con un tono de voz algo hostil, cosa que no era habitual en ella. Ahora, con el ceño fruncido miró hacia el lado contrario al que se encontraba su hermano.—
Lo siento... no quería gritarte.—Se disculpó para después devolver la mirada >
@VermillixnSkull < quedarme con los brazos cruzados sin hacer nada.—Y dicho esto soltó un largo suspiro, era demasiado tozuda con ese tema y sabía que su hermano solo quería protegerla, pero no podía hacerlo.—
Está bien... me parece una buena idea.—Dijo respecto al homenaje a sus padres.—
@VermillixnSkull Sabes perfectamente que vengarme es mi único deseo, al igual que el tuyo.—Respondió de forma cortante, mirando al techo de la habitación sin casi parpadear. Hablar de la venganza hacía que su actitud cambiase radicalmente.—
No puedo prometerte eso, no puedo simplemente >
@VermillixnSkull < le parecía una buenísima idea que durmiera junto a ella.—
Lo único que deseo ahora mismo es venganza.—Pronunció por último con un tono serio, el cual desprendía una enorme rabia.—
@VermillixnSkull < cual reaccionó esbozando una amplia sonrisa. No sabía que sería de ella si él no estuviera a su lado, seguramente nada bueno le depararía. Después de aquel acto de cariño, hizo hueco en la cama a el ajeno, dando a entender que obviamente >
@VermillixnSkull < más calmada, la presencia de su hermano le hacía sentirse refugiada, protegida.—
Siento que... esto se esté repitiendo últimamente.—Susurró mientras bajaba la mirada al suelo. A veces se sentía una carga para él, cosa que le hacía sentir >
< aquel objeto y haciendo que sonase como pudo. Una vez más había tenido una pesadilla: el día de la muerte de sus padres le perseguía, no salía de su mente.—
H-Hiro...
[ @VermillixnSkull ]
< intentó coger la campana que se encontraba en su mesita de noche, la cual le había regalado el adverso para que la hiciera sonar cuando necesitase algo, pero ésta cayó al suelo por accidente. Desesperada, la más pequeña se arrastró hasta el suelo, cogiendo >