Solo estoy intentando darte conversación para que no vuelvas a dormirte. —protestó, rodando los ojos. La caricia en la espalda le erizó el bello en la nuca, haciéndole contraer la espalda—.
¿Me estás llamando gordo? —arqueó una ceja, fingiendo molestia—.
Al menos soy tan +
‘Eso se dice cuando uno sale de fiesta, solo estás buscando una razón para dejarme caer en tu pozo de pensamientos pervertidos.’
Apoyó el mentón sobre el hombro ajeno dejando que todo fluyera a su tiempo. ‘Siempre te vi con buenos ojos, cuando tenía los dos, ahora no tanto. —
No jodas, ¿En serio? —el cambio de idea animó al albino, cuyo visible entusiasmo le hizo inclinarse hacia adelante—.
Ah, con que eliges la vía romántica. Muy bien... A ver. Desde niño ya lograste capturar mi atención en cierta manera. El resto de alumnos parecía tenerme miedo +
Una opción que podría funcionar, si no fuera por toda la pereza que le daba. Así que mejor cambió las tornas, para que así ambos estuviesen satisfechos.
‘…Dejaré que me metas mano, pero recuérdame cómo me enamoré de ti.’
O me ves con muy buen ojo. —una risa fluyó entre sus labios, tomando de la cadera al azabache para aproximarlo a sí y corresponder el beso—.
Ya sabes, aún es temprano y la noche es joven.
Mh. —se acarició el mentón, deliberando sus opciones. —
Si no tienes un millón de yenes...
Es broma. Déjame pensar. —añadió apresuradamente, consciente de que podría llevarse algún tipo de agresión con esa tontería—.
Bien, si entonces no te desnudarás... ¿Qué tal si me +
Cruzó los brazos mientras este se asentaba, fingiendo cierta demencia al cuestionarle aquello. Solo le estaba invitando a sentarse a su lado, nada más.
‘Si crees que ahora me voy a desnudar para ti estás equivocado, aunque te debo un regalo de cumpleaños por irme nada más —
Queda constancia de que ha sido idea tuya y no mía. —encogiéndose hombros se situó junto al adverso tan pronto como interpretó la señal. Deslizó un brazo sobre sus hombros, cruzándose de piernas. Después giró la cabeza en dirección a Takasugi y sonrió—.
¿Y bien? ¿No me vas a +
‘¿No es suficiente fanservice que solo me vista con un yukata destapado en pecho y piernas? ¿O necesitas verme sin nada?’
Formuló la pregunta como un murmullo, invitándole a sentarse a su lado con solo mirarle.
No, pero tu introducción como tal te ganó un séquito de fangirls. —su mirada se retuvo en las piernas de forma automática, sin disimular. Tardó unos segundos en encontrar respuesta a su siguiente pregunta dada la distracción—.
Dudo que importe. Aunque si tanto quieres un +
‘Creía que ya no era el villano principal, de hecho, nunca lo fui.’ Toma asiento colmadamente en el sofá, cruzándose de piernas de manera provocativa a la vista del albino.
‘Solo perdí mi camino. ¿Qué crees que soy ahora?’
Nunca me he visto con el pelo largo. Lo único que he llegado a dejarme crecer ha sido la barba de un par de días, por pereza a afeitarme. —formuló con dificultad y sin hacer amago de apartar al azabache—.
Cuidar el cabello de esa longitud sería un coñazo, ¿No crees?
Ugh, solo lo dices para calmarme. Y eso no quita que duela menos. —cerró los ojos, dejándose hacer con el delicado gesto—.
Si me quedo calvo por tu culpa serás tú quien tendrá que comprarme las pelucas.
Volteó para ver su reacción, limpiando aquella lagrimita con su dedo para así intentar calmar esos pensamientos.
‘Te volverá a crecer, eres una bola de pelos.’
Matarme solo los convertiría en el villano principal. —chasquea la lengua, dejando el yakult sobre la mesa—.
¿No te robarían el protagonismo a ti entonces?
Se encogió de hombros y sonrió. ‘Muchos de aquí quieren tu puesto de protagonista, si crees que mis especulaciones no tienen sentido, mira episodios atrás.’
—Volvió a tomar un poco más de yakult pero, tras la sospechosa sugerencia de su compañero esta vez no lo tragó. Abrió la boca para deshacerse del líquido, escupiendo. Ya había tomado suficiente—.
¿Por qué cojones harían eso?
¡UAGHGH...! —liberó el abrazo para palparse la cabeza, comprobando que aún quedaba suficiente pelo allí. Se encogió sobre su abdomen mientras una lágrima le recorría la mejilla—.
¡Me vas a dejar calvo...!
Abrió su párpado, deteniendo las caricias y cambiándola por un agarrón de mechón que se llevó consigo parte del cabello ajeno como si nada.
‘He dicho que quiero dormir.’
En ese caso puedo cantarte para que te duermas. —sugirió, estrechándolo contra sí—.
Tararararararararararara. Ojalá mis sueños se hicieran realidad, se hicieran realidad porque tengo un montón. Doraemon puede hacer que se cumplan todos, con su bolsillo mágico...♪