Está acostumbrado a que Nayuta cruce límites con él, pero hoy se está pasando de más. Fue notar su contacto y esas palabras tan frías y que lo primero que saliera de él fue meterle un bofetón como acto reflejo.
— ¡¡Cállate!! ¡No sabes nada de mí! Hablando como si fuera pura +
escoria cuando eres tú quien es patético. ¿Tantas ganas tienes de sentir dolor por mi propia mano? Eres repugnante.
Le dio un empujón con una mano para separarlo de él, pues no lo quiere cerca.
— ¡¡Como sea!! Me piro. No estoy de humor para tratar contigo.
Así que se va a su+
Viéndole a él en ti.
Se llevó una mano al rostro, visiblemente adolorido. Mierda. Creía que había superado todo, pero le está reabriendo la herida con su presencia.
— Ya sé que no eres él, diablos.
Lo sabe perfectamente, y ahí está el problema. Aunque no sabe qué es peor... A quién de los dos es peor encontrarse.
— Aaah... Que te jodan. Estoy harto de esto. Siempre actuando como si fueras inocente... Disfrutas viéndome así, ¿verdad? +
Porque, en el fondo, Nayuta es más fuerte que él ahora mismo. Tiene las herramientas suficientes para desbaratarle por completo, y no le gusta nada.
— No te tengo miedo.
Dijo bien claro mirándole a los ojos, uno de los propios parpadeando con ese tono rojizo que exponía la +
Los vampiros tienen buena memoria, ¿sabe? Y el concepto del tiempo alterado. Nada cambia en unos pocos años.
— ¡¡No te acerques!!
¿Él qué cree? Son casi idénticos, verlo es... complicado. Odia el sentimiento que le provoca. El dolor en su pecho.
— Tch. Sería imbécil si +
— ¡¡No soy cobarde!! Yuma-kun se enfadaría y...
No, no puede. Nayuta debería entender a la perfección por qué. Odia sentirse tan atrapado, tan observado. Le gustaría no tener sentimientos directamente.
— ¿Has perdido la cabeza? ¡No significas nada para mí! No eres él. Lo +
de mi agrado cuando no se queja ♪.
Apenas dudó en soltarlo para tomarlo en brazos, de esa forma evitaría que la debilidad ajena le perjudicara también.
— Mmh... Me pasé un poco contigo, ¿verdad?
Comentó en lo que un par de sus dedos retiraban algún mechón suelto de la cara del licántropo, queriendo compensar ese cambio brusco de humor. Que volverá a pasar si le molesta, pero es lo de menos ahora.
— Yo te llevo. Nath-kun es +