No extrañas a la persona, extrañas el alivio que sientes cuando aparece. No es amor lo que arde, es la ansiedad calmándose al contacto. Y a eso, muchos le llaman querer.
Y como dijo Mario Benedetti: “Usted me confunde. A veces siento que me quieres y a veces siento que no, un día somos inseparables y al otro me tratas como extraños y no sé cómo le haces, pero yo sigo queriéndote siempre”.
"No te amé por aburrimiento, ni por soledad, ni por capricho. Te amé porque el deseo que sentía por ti era más fuerte que cualquier felicidad. Y sabía además que la vida no es lo suficientemente grande como para abarcar todo lo que consigue imaginarse el deseo"
Alessandro Baricco