Caminar sin podcast. Comer sin teléfono. Esperar el café sin scrollear. Ahí es donde aparecen las únicas ideas que después vas a reconocer como tuyas. Aburrirse a propósito es de los actos creativos más raros que quedan.
El objetivo no son autos rápidos ni ropa elegante, es un sistema nervioso regulado, tiempo libre, personas que amas y despertarte emocionado todos los días.