— La verdad diría que cortarte pero dudo que alguien desee probar la carne de un demonio tan horripilante como tú, pero, de seguro podré ganarme algo de dinero cuando te arranque los cuernos. —
Al sacar sus dos katanas por completo comenzó con una respiración lenta.
¿Que sentía en ese momento? ¿Felicidad? ¿Preocupación? Parecía una mezcla indescriptible de sensaciones y emociones difícil de explicar.
— Mh.. Lo que se me ocurre por ahora es que podemos preguntarle a la señorita Tamayo y a Yushi.. ¡De seguro conocerán algo! —
Lo tomo por sorpresa el nuevo abrazo por parte de ella sin nombrar la forma en como se abalanzó contra él, no iba a negar que le encanto
Sus manos se posicionaron sobre la cintura de ella, la cargo para evitar que se cayeran, aunque era una excusa para que quedarán a misma altura
Al sentir como poco a poco fue separada de aquel abrazo lentamente también desapareció su sonrisa, le gustaba el calor corporal del chico.
Era tan cálido.
Se abalanzó encima del chico solo para esta vez abrazarlo con más fuerza, tal ves al abalanzarse no fue su mejor opción
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Aprovecho el momento para colocar su frente en el vació existente entre el cuello y la clavícula, el aroma de ella había cambiado pero se le hacía igualmente disfrutable.
— ¡¡Claro que lo haría!! Los amigos se ayudan en momentos difíciles, ¿Cierto? —
— ¿Sabes que es lo que debo hacer con los de tu clase? —
Su mirada tuvo un toque mas desafiante, llevo sus manos a su espalda para desvainar lentamente sus armas.
Al escuchar las últimas palabras por parte del demonio esbozo una gran sonrisa llevo ambas manos a los hombros de él ¡Estaba realmente feliz!
— ¡Sabía que te iba a gustar! Espero que en verdad te sirva.. ¡Por cierto! Deberíamos ir a beber algo de té. —
¿ Ah? -
Alzó una ceja, y le dedicó una mirada cansada, suspirando, agobiado.
-Si alguien no me acepta tal y cómo soy, no merece estar a mi lado entonces. Mi ira, forma parte de mí -
Gurñó. Se dio la vuelta, cruzándose de brazos, dándole la espalda.
-Pero supongo que podría+
— ¿Cómo que no siempre eres escuchada? ¡Tengo una solución rápida! — De sus labios escapo una pequeña sonrisa mientras la miraba fijamente. — ¿Que le parece si vamos a comer algo de Ramen? ¡Yo invito a todo lo que pueda comer! —
—Esa es la cosa.—dice aun sientindose positiva.— Hablo mucho pero no siempre soy escuchada, pero no hay problema, me contento con verlos al menos.—suelta una sonrisa algo forzada capollando sue manos en su cintura, con su cara aun roja.
—¡Gracias! Me alegra saberlo
Que le era difícil expresar para él, intentaba transmitir felicidad, intentaba hacerla sentir segura.
— Te ayudaré a que vuelvas a la normalidad, encontraremos una forma de devolverte a tu forma humana.
— ¿Quieres que te sea sincero? La verdad no tengo miedo.
El abrazo había durado lo suficiente, no quería incomodarla con ese agarre por lo que poco a poco comenzó a aflojar sus brazos mientras daba pequeños pasos hacía atrás.
— Sé que no me vas a atacar, ni tampoco te atacaré
─ ¿Tampoco tienes miedo?
Musitó, al sentir el abrazo un poco más fuerte, ya la estaba apretando demasiado, no quería decir ni una sola palabra del abrazo le resultaba muy cálido.
─ Miedo a que te ataque.
Es obviamente que por su parte no lo haga.
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Sí, había aprendido que por nada del momento debía confiar en un demonio, pero, ella era diferente dentro de su cuerpo había una seguridad que lo conducía a confiar en ella.
— No me daré el lujo de abandonarte ahora, menos cuando más necesitas ayuda
Esbozo una sonrisa, una
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