Aunque lo tuviese a sus espaldas, le miraba como si no quisiera que ese abrazo terminase nunca y que tampoco lo deseaba tener lejos.
Si escuchaba su corazón, le decía que su lugar estaba ahí con él, pero en cambio las voces la atormentaban, gritándole que se iría —
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La observó contemplativo durante esa vuelta, su cabello suspendido en el aire con gracia para terminar corrido ligeramente sobre su rostro, simplemente magnífico y desordenado de la manera que tanto le gusta.
Y por si fuera poco, tenía a la chica, »
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— mar, alejados de todos los disturbios.’ Expuso sus deseos más profundos, si se habían encontrado de esta manera, era porque el destino lo quería.
‘No puedo sufrir más, Ekko. Protégeme.’ Suplicó con un tono roto y al borde del llanto, pero se contuvo las lágrimas para avanzar —