Escuchó el bostezo y no pudo evitar mirar a... ¿Sine? Qué rara estaba...
—Yo en realidad hablaba de la semejanza que hay en lo opuesto.—se encogió de hombros y bebió.
—¿Y no es acaso la noche el preludio al día? ¿Por qué no puede ser la oscuridad la antesala de la luz? —preguntó de manera más bien retórica, tomando su vaso y moviéndolo, haciendo danzar su contenido entre las paredes de cristal.
Brynjar tenía claro lo que estaba bebiendo, por suerte: rico bourbon.
Ante lo que Jeralt dijo, arqueó una ceja.
—¿A qué te refieres exactamente? —se lo imaginaba, pero, ¿qué perdía preguntando?
La gracia era recíproca, qué cosas.
Atisbó el rumbo de su mirada y perdió la vista en un punto nada concreto de la barra.
—No siempre. —respondió con aquella voz raspada suya. —Hoy no está dando tregua. —la lluvia, la temperatura... Hacía que le doliese más.
< Su propia mano cobró vida al retirarle un mechón castaño que se había deslizado por su faz.
—Alguien parece haber florecido... Y eso que no estamos en primavera.
—¿Eh? —murmuró al oírla decir aquello, aunque el labio inferior le tembló en cuanto sintió el contacto de su pulgar sobre éste. La caricia regalada había dejado una cosquilleante sensación por todo su rostro y Brynjar por un momento se olvidó de cómo se respiraba. Maldita elfa. >
Astra escondió su cabeza en el hombro del contrario. Brynjar recostó su cuerpo con extrema delicadeza y la hierba acarició su cuerpo, cosquilleando sus extremidades. Fue entonces cuando despertó, aunque ella no creyó que fuera aquella la realidad. La luz impactó en su >
@NxtASlave Al estar permanentemente cojo, Brynjar estaba acostumbrado a que le mirasen más de la cuenta, por lo que le sostuvo la ojeada con estoicismo.
—¿Hm? ¿Hacerme el qué? —porque claro, él ni idea tenía de que se refería a sus ojos.
No le quedó claro qué fue lo que le arrebató realmente el aliento, si la sonrisa, el ínfimo beso o la respuesta.
Pero no aceptó la mano de Selena, aun le quedaba algo de orgullo. Se puso en pie trabajosamente, aunque con toda la dignidad que pudo.
—Jugar así con un pobre >
—Compuso una sonrisa ladina al escuchar aquello, y se inclinó para darle un (1) piquito antes de levantarse de encima suyo.
Acto seguido, le tendió la mano para ayudarle—
Sabes que me gusta ponerte nervioso…
Durante las noches de vigilia en el Bastión a lo largo de aquellos meses, Brynjar había recurrido en numerosas ocasiones al recuerdo de la sonrisa de Astra... Y ahora que la tenía entre sus brazos entendió que nada se comparaba con la realidad, con ella, con lo que era.
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Astra se abrazó a aquel cuerpo con suavidad, aún seguía metida en aquella ensoñación, la leve vigilia que la mantenía en el mundo de Morfeo. Sin embargo, no podía dejar de sonreír.