Hay algo que siempre me conmovió más que tus gambetas, tus goles, los títulos y tu fútbol: el hecho de querer venir siempre a ponerte la camiseta de tu país. Gracias por no darnos la espalda ni en los peores momentos. La gloria es eterna. Tu legado, también. Lionel Messi.
Estábamos a la deriva. Apareciste. Le devolviste la identidad a la Selección Argentina. Trabajo, perfil bajo, humildad y valores claros. En la victoria y en la derrota, jugando bien o jugando mal, siempre al frente. Gracias, Scaloni. Sos eterno en el pueblo argentino.