de Lyonel se querían quedar fuera de la casa pero, Arianne insistió en que entrasen a tomar algo también.
Solo quedará fuera los cinco caballos. El caballo de Lyonel y los cuatro de sus guardias.—
— Lyonel tuvo un viaje extenso a través del caluroso desierto... Hasta que al fin llegaron a la capital. Donde se sentía mejor, había más vegetación tropical y un clima que mejoraba el fuerte calor de fuera de la ciudad.
Al menos iba con prendas ligeras para soportar+
Llevaba tiempo sin descanso, haciendo misiones de nuevo para la Orden, nada había cambiado. Él había vuelto a la rutina de no parar de mantenerse ocupado, dormir poco para no dormir. Sabía que podría caer enfermo, >
casco de caballero que llevaba cuernos de ciervo también en lo alto.
Los niños estaban tan felices con los regalos.—
¿Como va todo Arianne?
— Le preguntó algo más calmado, sabe que se refiere también a Alastair. Así que, van a meterse todos a casa para hablar. Los guardias+
interminable, caluroso y arenoso desierto por ver a un... Queridísimo amigo.
Ah claro, no le dijo nada ni avisó, factor sorpresa supone, voilá típico del lord de pacotilla-- .—
@SHADOWSNB0NES
— Había pasado demasiado tiempo desde que tuvieron que separarse en Bastión, Alastair debía volver a Dorne.
Y la verdad sea dicha, Lyonel... Se sintió un poco más vacío que antes al ser consciente de la ausencia del dorniense. Era solo su amigo... ¿No?+
Inspira profundamente, mientras está sobre su caballo atravesando un enorme desierto, ya en territorio Dorne pero aún lejos de la capital. Tras él, y delante de él, cuatro guardias dispuestos en pareja delante y atrás.
Sí, Lyonel puede que se atreviese a recorrer el +
Se queda perpleja viendo como el lord se ríe... Cómo si fuese un ser de otro mundo o algo extraño. Y seguidamente la mujer desaparece por la puerta.—
¿Tú crees que he traumatizado a la muchacha por reírse así o porque habrá escuchado lo que dije de mi meao?
¿Y que pasa si no atino a mear y meo en la nota pegada al espejo? Uy perdón... Se mojó y se borró.
— Empieza ahora sí a reírse, aún soltando tremenda cerdada. Justo después entra una sirvienta con el desayuno dejándolo en la cama para ambos en una gran bandeja. +
──Lo eres ──recalcó, cómo si le diera la razón.
Intentó aguantar las ganas de reír por el payaso que estaba haciendo, no tenía remedio. A pesar de lo mal que estaba su amigo, prefería verlo así de “idiota” >