Poco a poco volvió a ser consciente, eso sí, con las mejillas de lo más rojas. No va a decir nada, tan solo se va a acurrucar contra ella sin rechazar cualquier otra muestra de cariño que quiera brindarle.
Así aguantó durante unos segundos largos, hasta que se apartó, clavando su mirada en el rostro adverso.
—¿Deseas tomar un té conmigo Midna? Ya que has vuelto..
¿Por qué era tan cercana a ella cuando ella siempre hacía las cosas tan mal que alejaría a cualquiera? Era demasiado buena para este mundo. Sin más, en silencio, aceptó ese abrazo.