—— Actúas como si lo fueras y te doy el trato de una desde hace mucho.
En lugar de besar sus labios, repartió caricias con sus comisuras por el cuello contrario a un ritmo pausado.
—— Me gusta que siempre quieras más.
Le encantó la manera en la que correspondió al beso de forma tan desesperada como la suya. Dejaba ver lo deseosa que estaba por que aquello se prolongara. Y tampoco se iba a engañar a sí mismo; él también lo quería.
Su respuesta no lo tomó por sorpresa al intuirla.
No le dió opción a responder, o al menos, no al momento, ya que al sentir los belfos ajenos presionando los propios, la hechicera correspondió a aquel beso como si fuese su último cometido en la tierra, dejando que tanto sus ganas como el propios eso contenido, hablasen sin »
Al escuchar su respuesta, se quedó observándola atentamente durante unos segundos. No tenía prisa por contestar ni actuar. Sabía que ese silencio solo haría que la tensión aumentara todavía más.
—— Y una vez allá, ¿qué es lo que harás?
—Quizá ni siquiera lo esté pretendiendo.
Tardó un poco más de lo normal en abrir los párpados tras ese beso. Se le había hecho muy larga aquella espera, aunque realmente había obtenido lo que quería, la hechicera se veía necesitada de más. Clavó las uñas, sin ejercer demasiada »
—— Ya lo has hecho.
Sostuvo su mentón con delicadeza y finalmente se acercó para darle un beso, uno más breve del que acostumbraban, pero el suficiente para dejar a ambos con ganas de más, que era lo que deseaba.
—— Se te nota nerviosa...e impaciente. No sabes disimular.
Sus amatistas intercalaron miradas entre los orbes claros del príncipe y esos labios que tan bien conocía, y no por ello los dejaba de desear fervientemente. Tuvo que contenerse para no ceder, siguiéndole ese tortuoso juego.
—No voy a suplicarte.
Susurró, alzando la mirada »
Hizo un amago de besarla, pero solo se quedó a unos centímetros de sus labios. Mantuvo cierta distancia para tentarla.
—— Eso nos puede llevar un buen rato.
Pasó a mirar sus ojos antes de enfocarse en sus labios.
—— Ya sabes cómo soy.
Estaba más que hecha a esas formas suyas. Posesivo, contundente, incluso desafiante; nunca dejaría de gustarle.
—Inténtalo...
Murmuró, pronunciando bien aquella palabra para que no sólo pudiese oírla si no leerla bien en sus labios.
Seguía sujetando su cuello y con su mano restante la tomaba de la cintura, procurando que no se alejara de él, ni siquiera un poco.
—— Voy a tener que sacarte palabra por palabra, al parecer.
Apretaba su piel por momentos, pero no lo suficiente como para lastimarla.
Emitió un leve suspiro ante el mordico, un sonido sutilmente placentero.
—No te lo voy a dar todo de una vez.
Murmuró, volviendo lentamente a acercar su rostro a la faz ajena.
Escuchó esas palabras atentamente, sabiendo lo que significaban. Pero aún así no eran suficientes para él.
El mordisco final le hizo gruñir y por acto reflejo sujetarle el cuello con cierta fuerza.
—— Palabras muy sutiles para lo que estoy acostumbrado de ti.
Se acercó entonces a su oreja, lentamente, ya que la bruja siempre accedía bajo sus propios términos.
—Claro que te he echado de menos, he pasado noches indeciblemente frías.
Susurró, regalándole un pequeño mordico en el lóbulo tras arrastrar aquellas palabras en su oído.
Su respuesta a aquel tacto fue tomarla de la cintura con ambas manos y apretarla contra su cuerpo en tanto le mantenía la mirada.
—— Creí que fui muy evidente.
Se quedó en silencio durante unos segundos mientras la contemplaba.
—— Pero sí. Es lo que quiero.
Posó sendas manos en las mejillas del príncipe, poniéndose de puntillas ligeramente para alcanzarle un poco mejor y clavar sus orbes amatistas en él.
—¿Quieres que te regale los oídos, Daemon? ¿es eso?
Se le estaba escapando cierta media sonrisa un tanto divertida.
La observó con cierta mirada desafiante, esa que le había dedicado desde el primer momento en que se conocieron y aún sostenía.
—— ¿Y qué opinión tenéis?
Preguntó mientras empezaba a caminar también, rodeando su espacio.
—Ya veo.
Le dedicó cierta mirada de interés, con disimulo, y a paso lento comenzó a caminar hacia él.
—He estado un tiempo estudiando y analizando estas nuevas tierras a las que me habéis traído.