Dios, recuérdame que lo imposible solo vive en mi mente, que merezco vivir cosas buenas, que soy capaz de lograr todo lo que me proponga, que cuando mis fuerzas no me alcancen, las tuyas siempre me sostendrán.
Dios es muy intencional. Nada en tu vida es aleatorio. Ni los retrasos, ni los desvíos, ni siquiera la espera. Él sabe exactamente lo que está haciendo. Por favor, aprende a confiar más en Él este año.