Hablemos de cuando un cirujano de La Clínica de Occidente, que era famoso por ser un hijueputa, me dijo que por no acordarme de la respuesta a su pregunta, iba a terminar siendo dermatóloga y me gritó (junto con mi compañera) hasta el final del turno, del que salimos llorando.
O hace unos meses, cuando un anestesiólogo me dijo que si yo estaba embarazada como las pacientes que atendía, porque quería dar una opinión de mi cuerpo que nadie le pidió. Así hay un sinfín de historias en este medio.
O del día en el internado que estaba tan cansada física y emocionalmente que me paré en la puerta del apartamento a llorarle a mis amigas porque no quería ir más.
Otra carta de un ex-residente y actual cirujano general javeriano. Dr. Andrés Gómez.
¡La violencia tiene que acabar!
¡Por una residencia médica que no nos cueste la vida!
@ANIRNACIONAL@UnCieloMio@EnResidencia
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A propósito del tema de la Javeriana, comparto la carta sobre la experiencia de la Dra Maria Rey.
Cuantos más van a tener que irse antes de que nos tomemos en serio el tema de las residencias médicas en Colombia, y a propósito, del “año rural”
@ANIRNACIONAL@UnCieloMio