SOBRE LA AGRESIÓN DE URIBE AL PACTO HISTÓRICO Y LA ALIANZA POR LA VIDA EN ANTIOQUÍA
Uribe y sus seguidores han desatado una campaña violenta en Antioquia contra el Pacto Histórico, la Alianza por la Vida, sus dirigentes y mi candidatura.
Esa agresión fanática es la respuesta de Uribe a la fuerza política y electoral que está demostrando nuestro proyecto en el departamento.
También es una respuesta desesperada del uribismo a los avances en materia de justicia, y verdad que han logrado las madres y las víctimas.
A Uribe le duele la verdad y
la ruptura de su hegemonía autoritaria en Antioquía.
Ayer en forma amenazante respondió a un acto cultural de los jóvenes y las víctimas la pintura de un mural en la vía que conduce a una de sus numerosas haciendas.
Como resultado de esas agresiones, hemos tenido informes en el día de hoy de que varios dirigentes del Pacto Histórico y de las personas que participaron en ese acto cultural han sido amenazadas.
Entre ellas figuran: Hernán Muriel Pérez, Camilo Restrepo Gómez, integrantes del colectivo Fuerza y Gratifi,
Integrantes de equipo Cofradía para el Cambio,
Laura Manuela Gómez,
Stiven Pérez.
Responsabilizo directamente a Álvaro Uribe por cualquier acción violenta u hostigamiento que se presente en su contra.
Y le digo con claridad y firmeza: ni sus amenazas ni sus insultos calumniosos ni actitud sicarial nos atemorizan.
Tranquilícese, Uribe. La ira y el odio no conducen a ningún lado.
Durante años, en Colombia, el periodismo deportivo ha caminado demasiado cerca del poder y demasiado lejos de la verdad. A muchos les enseñaron que informar era sonreír, asentir y no incomodar; que el micrófono servía más para cuidar relaciones que para hacer preguntas. Pero el periodismo no puede vivir de favores ni arrodillarse ante los afectos. Su lugar, aunque incomode, siempre tendrá que estar del lado de la verdad.
Y aunque mañana la Prensa salga a cobrarle todo al hincha del DIM… hoy hay que aplaudirlos de pie, se hicieron sentir, Porque al hincha se le respeta, el fútbol siempre será para los hinchas, a pesar de que es un negocio, los directivos y jugadores le deben respeto a la hinchada