un domingo como cualquier otro, decía Mario Benedetti , uno de esos que dios ha reservado para el mate, la radio despacito, para el amor repetido en los parques, para el descanso, el vino y el estadio.
te levantas un domingo, hacen 14 grados, te pones un buzo largo medio gastado, pones la pava y te haces unos mates bien amargos. la felicidad está ahí, en el otoño, no busquen más