Necesitamos una semifinal con Inglaterra cada 2-3 mundiales para criar generaciones que no se vuelvan cipayas y voten a un gobierno de hijos de puta que aman a los Imperios.
Tal vez no lo advertimos ahora, pero algún día nos vamos a dar cuenta de la enormidad de este gesto. En la principal democracia del planeta se censuró el reclamo de Malvinas. El Gobierno argentino cedió gustoso. Y luego pasó esto…
La dimensión que tiene el hecho de que los jugadores, en una semifinal con Inglaterra de un Mundial jugado en los EEUU, exhiban un trapo que diga Las Malvinas son Argentinas, no sé si nos damos cuenta. Es absolutamente maravilloso. Es un acto rebelde, valiente, conmovedor.