Mucho de lo que hacemos en la vida es para marcar la posición para algo y para guardar el espacio para alguien.
Hacer que importe cada detalle, tal como cada palabra importa en la escritura. Ese es mi marcador de posición.
El despido del ministro Cuervo recuerda, nuevamente, que a Gustavo Petro no le gusta que nadie le lleve la contraria y que tiene una mentalidad despótica.
A estas alturas ya no debería dar solo vergüenza, sino auténtica humillación, seguir defendiendo este gobierno.
Hay que una moral individual muy cuestionable para seguirse denominando petrista.