Siempre he dicho que no me gustan las flores, de hecho es así, prefiero plantas sembradas, pero hoy alguien me dijo no te gusta es comprarlas y pensé: ¿a quién no le gusta sentirse amada?, ¿ver qué alguien pensó en ti?. Aún así, es lindo recibirlas.
La mejor decisión que he tomado fue elegir el silencio. No tengo nada que probar. No estoy aquí para convencer a nadie que soy una buena persona. No voy arreglar lo que no rompí.
Me platican que un ex compañero de trabajo aparentemente se sintió mal, se fue a recostar a su escritorio y en silencio murió de un infarto cerebral. Nadie lo notó hasta la hora de salida. 42 años sin historial médico. Así de frágil es la vida.