La urgencia femenina de empatizar con tu mamá cuando creces.
Empiezas a verla como mujer y no solo como mamá, tratas de compensar por las veces que fuiste mala y dura con ella y empiezas a considerarla un ser admirable, volviéndose así tú mejor amiga.
Elijan bien a su pareja porque un sábado por la noche se disfruta cenando juntos, no angustiada por un borracho mujeriego sin saber dónde ni con quién amaneció.