Mbappé lo entendió todo.
En su primer gol vs Marruecos hizo el gesto de “yo soy el número 1” y enseguida el “aquí” de Cristiano Ronaldo.
No fue casualidad: aceptó su papel.
Ser el villano del relato, el justiciero contra el protegido, el que tiene que pelear no solo contra rivales, sino contra todo el sistema.
Mbappé sabe que el futbol necesita a alguien que rompa el guion.
Solo él puede salvar el futbol.