Convencieron a la gente que no es que los salarios sean bajos sino que si a uno no le alcanza tiene que buscarse otro trabajo adicional. Se naturalizó la explotación laboral.
Durante siglos, el maestro era alguien que poseía un conocimiento escaso y valioso. El problema era acceder a él. Hoy ocurre exactamente lo contrario: el conocimiento está disponible por todas partes, pero lo que escasea es el deseo de transformarse a partir de ese conocimiento.
Todos acusan al otro de ser parte de algún pacto de silencio. No hay tales pactos. Lo que hay son secretos, vidas privadas y tragedias íntimas que nadie termina de entender del todo. Nadie sabe muy bien qué hacer. Quien dice que sí, miente o vende algo.
Tenía mayor formación política un obrero apenas letrado de principios de siglo que no podía acceder si quiera a una prensa obrera decente que un oficinista contemporáneo qué tiene medio mundo al alcance de un click
Tuvo razón Bilardo cuando anticipó que la supremacía futbolistica seria Africana, lo que no pudo ver fue que tendrían pasaporte francés. Es una linda metáfora sobre nuestras visiones del futuro.