Perdón si parezco distante, enojada o difícil de entender. La verdad es que estoy luchando con cosas que me duelen más de lo que puedo explicar, y estoy intentando no romperme.
Me encanta la vida, porque siempre hay una situación en la que piensas que nunca saldrás y todas las veces terminamos saliendo adelante. En fin, todo gracias a Dios.
Mientras guardo silencio por respeto a la ley y a las decisiones judiciales, otros hacen de mi hija un cartel político.
Ayer, otra vez, por tercera ocasión en medio de la campaña electoral, Daniel y Lavinia publicaron una foto de mi hija en sus redes sociales públicas. A pesar de que una sentencia judicial expresamente lo prohíbe. A pesar de que la Constitución lo impide. A pesar de que es una niña y no un trofeo de campaña.
Es importante aclarar algo; mi hija no está bajo un régimen de “custodia compartida.” En Ecuador, la custodia se refiere a los casos en que ni el padre ni la madre pueden hacerse cargo del niño o niña, y es asignada a un tercero.
Lo que corresponde en nuestro caso es la TENENCIA, que implica el cuidado diario y la crianza. La tenencia la tengo yo, y NO ES COMPARTIDA, porque en nuestra legislación NO EXISTE la figura legal de tenencia compartida.
La patria potestad la tenemos Daniel y yo. Y su relación con su padre se da a través de un régimen de visitas regulado por un juez. Eso es lo que dice la ley. Eso es lo que se está desconociendo por parte de Lavinia y Anabella en varias entrevistas esta semana.
Por último el expediente de nuestra hija fue declarado reservado. Y mientras a mí me silencian una y otra vez —bajo advertencia judicial—, hay personas como Lavinia y Anabella que pueden ir de medio en medio de comunicación , exponiendo información reservada que no les corresponde y, peor aún, engañando a la gente al tergiversar la verdad.
El Juez, de manera irregular, declar�� privado el régimen de visitas e incidente de rebaja de pensión alimenticia planteado por Daniel Noboa, en medio de la etapa electoral. Yo cumplo con lo que dice el Juez, ellos no y nada pasa.
¿Dónde está la justicia cuando solo uno tiene permitido hablar?
Dicen que me presto a la política , pero no es verdad, lo que expongo es como Daniel Noboa ha iniciado 43 procesos judiciales contra mí y contra mi familia, y las irregularidades que ha habido en la mayoría de estos procesos.
43 intentos de quebrarme, de callarme. Pero sigo aquí soportando violencia vicaria, con apoyo de muchos y silencio cómplice de otros.
No voy a callar, no es político. Es por mi seguridad personal , es por mi familia, es por mi hija, es por justicia.
Déjenme ser madre antes de que me obliguen a ser testigo.
Mi hija no tiene voz para decidir si quiere estar en una campaña política. Y yo, su madre, no tengo siquiera el derecho a hablar con ella. Pero sí la exponen. Sí la exhiben. Sí la usan.
Mientras a mí me niegan el contacto, Lavinia –quien no es su madre– la pasea en campaña y a nadie parece importarle que esto esté prohibido por ley.
El artículo 52 del Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia lo dice con claridad: está prohibida la utilización de niños, niñas y adolescentes en espectáculos de proselitismo político o religioso. Más aún, el artículo 253 sanciona con multas a quienes usen o permitan usar a menores de 16 años en este tipo de actos.
¿Por qué una niña puede ser instrumentalizada mediáticamente solo porque está al lado del poder? ¿Y por qué mi hija, que sí tiene madre, no puede siquiera hablar conmigo?
El país entero ve cómo una menor de edad es utilizada en campaña por Lavinia Valbonesi.
Esto es explotación emocional con fines políticos.
No estoy en contra de Lavinia como mujer, ni como esposa, ni como madre. Pero sí como vocera de un sistema que se atreve a usar a los hijos AJENOS para limpiar la imagen de los padres.
Un sistema que silencia a las verdaderas madres y convierte a los niños en utilería de campaña.
Mi hija no es un símbolo. Es una niña. Y lo que más necesita no es una tarima, es a SU MADRE.