Los propósitos de Año Nuevo de Virginia Woolf en 1931: “No tener ninguno. No estar atada. Ser libre y amable conmigo misma. A veces leer, a veces no leer. Salir, sí, pero quedarme en casa a pesar de que me inviten. En cuanto a la ropa, creo que compraré una buena”.
Así como usas energía para imaginarte que te ocurren escenarios catastróficos úsala también para imaginarte en escenarios extraordinarios sintiéndote estupendamente bien. Esa debe ser la meta.
Como hija de profesora: he visto a mi madre llegar a casa y seguir currando, implicarse en la vida de los alumnos fuera de horario laboral. Tienen 2 meses de vacaciones GANADOS. Son profesores, no canguros.
Educan a tus hijos para que no salgan subnormales COMO TÚ.
Si prestas atención a los patrones de tu vida te darás cuenta de que todo siempre sale bien. Todo siempre te lleva a un destino mayor. Siempre creces y las cosas que crees que no puedes sobrevivir, de alguna manera divinamente las superas. Así es la vida. Siempre recuerda eso.
Tienes tanto por hacer. Tantas vidas por tocar. Tanto impacto por tener. Tantas historias por escribir. Tantos corazones que mover.
Cómete el mundo. Que te necesitamos con alas.