le agradezco a la vida por haberme regalado un corazón tan inmenso, lo han herido más de lo que merecía, lo han puesto a prueba una y otra vez, pero jamás logró llenarse de rencor, sigue latiendo con bondad, aun cansado, aun roto, aun creyendo
creo que cuando no nos dejamos llevar por nuestros impulsos con el tiempo terminamos invalidando lo que se supone que queríamos, terminamos sin intentarlo, sin hacerlo