Cuando iba de chico a la cancha con mi tio recorríamos bares y pedíamos diarios para romper y tirar en la cancha. Había mil formas más, obvio. Llevar papelitos en un autoelevador y cortarlos con una máquina es tristísimo. El elitista con delirios de popular.
Para los que no saben, cuando recién estaba arrancando, Zeballos viajaba 12 hs para jugar 15 minutos o a veces NADA. Años haciendo un esfuerzo enorme para estar donde está.
Resiliencia. Esfuerzo. Constancia.
GRANDE CHANGO!