Recibir halagos por tu apariencia física está bien. Pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.
Por más que lo intente no puedo hacer las cosas de mala gana, sin cariño y amabilidad. No me sale actuar distante y frío. Los sentimientos para mí son todo.