El exceso de prudencia ahoga porque es también exceso de estructura y le da mucho lugar al pensamiento intrusivo. Gran parte de la emoción habita en la adrenalina. Como cuando María Lezo escribe: caminando siempre por la orilla uno no se ahoga, pero nunca nada. Nada. Nunca.
Creo que deberiamos recordarles a nuestras personas cercanas lo importante que son para nosotros, no porque se esten por ir a algun lado pero porque estan aca ahora.
Nunca sabes cuando puede ser la ultima vez que le ves o compartis con alguien.