¿Ahora idiota? ¡Soy tu hyung! —Otra vez amenazó con soltarle, de hecho, abrió sus brazos pero por como el otro estaba sujeto, no se cayó.—¡Eh! No te daré nada hasta que me trates como debes.
—Frunció el ceño arrugando la nariz, haciendo una mueca extraña después.—A que te suelto—y hizo el ademán de hacerlo, mas luego lo sostuvo fuertemente.—No me llames viejo, niño.
—Rio junto a él de forma sonora, mas luego empezó a marearse y se paró, frenando al otro chico.—Ay, ay.—Otra vez sorió mostrando los colmillos, sujetando fuerte al otro para que no cayera, por si acaso.
¿Sí? Estoy algo cansado... Creo que me acostaré pronto hoy—soltó una pequeña risa, y es que se le notaba un poco apagado y eso solo pasaba cuando de verdad estaba exhausto—No pasa na...da.–Y rio por lo que Mia dijo.
—Se abrazó tan fuerte a él que pensó que le hizo daño, pero es que lo echaba de menos.— ¿Qué no haces bien, bebé? —Preguntó con u a suave sonrisa, rápidamente robándole luego un beso de los labios.
× Volvió con el resto mirándolos con una sonrisa, aunque nada, otro espíritu se le acababa de presenciar porque se veía que necesitaba ayuda. Cerró los ojos y se clonó a sí mismo haciendo aparecer otro Rain que se alejó atendiendo a ese fantasma—Que pesado es trabajar...
Eso mismo, ahora tira. ¡Hay gente muy guapa! Y chicas preciosas, la verdad. Dios te quiere —tras hacer una reverencia a aquel fantasma cristiano perdido, vio como desaparecía para aparecer en la otra dimensión. Era así de fácil, algunos solo necesitaban un emujoncito. ×
¡Yo tengoooo muuuucho sueño también! —Grito tras grito, no se estaba quieto tampoco, pues iba de una esquina a otra mirando a la nada, aunque en verdad solo fuesen fantasmas que caminaban entre los vivos sin que estos los pudieran ver.—Deberías superarla, te hizo daño...
¡Me alegra! ¿quiénes sois? No, mejor me presento yo—suelta una fuerte risa— ¡Soy Rain! REEEEINU. —Seguía con los labios curvados mientras hablaba, constantemente sonriendo.