Le he enseñado a mi hija de 11 años el vídeo de las niñas que han pegado a otra en Andalucía y está circulando por todo internet.
Ha llorado por la nena golpeada y porque ha entendido que si alguna vez participa en algo así le rompería el corazón a su padre y a su madre de una forma irremediable.
También ha entendido que si alguna vez es la víctima debe tardar dos segundos en contárnoslo.
Y también ha entendido que tampoco tiene que consentirlo en su entorno. Contra el bulling no valen medias tintas. Yo me podría haber ahorrado hacer llorar a mi hija esta tarde y he optado porque vaya conociendo la mierda de mundo que tenemos.
Y porque la solución empieza en casa, con la educación que les damos.