Cuando bromeo al respecto, pero toda la situación realmente me cambió como persona, reorganizó mi mente, me arruinó por completo y me traumatizó, así que nada es realmente gracioso.
El problema del exceso de empatía es que, mientras nosotros podemos
entender y ayudar en las luchas ajenas, los demás son incapaces de entender las nuestras. Entonces te conviertes en la fogata donde nadie más coloca leña pero si se acercan a calentarse las manos.
no mentían cuando decían que un día te despiertas y ya no te importa nada. Sin previo aviso, sin un cambio drástico, solo un desapego silencioso, casi pacífico.
cuando me dicen “me gustaría tener tu capacidad de resilencia” y se me hace un nudo en la garganta porque yo jamás le desearía a nadie ni la mitad de cosas que he vivido