No te castigues por necesitar una pausa. A veces, detenerte un momento es justo lo que necesitas para recuperar fuerzas, ordenar tus pensamientos y recordar por qué comenzaste. Tu camino no pierde valor porque avances más despacio. Descansa, respira y confía: cuando estés listo, podrás continuar con un poco más de calma, fuerza y esperanza.
Descansar también es avanzar cuando tu corazón necesita recuperar fuerzas.