@bancosantander este es el resultado de la exportación de los movimientos de una cuenta mía. Habéis cambiado la forma de exportarlo y es incorrecta.
A pesar del pésimo "servicio de atención al cliente" y de la nula respuesta del "asesor personal" he averiguado dónde está el fallo
@santander_resp@santander_es Si sumas el saldo con el siguiente movimiento no siempre coincide con el total parcial.
Normalmente es porque lo reordena por día.
Passaran els anys i els valencians continuarem parlant de com @lamariabs_ va fer de La Polseguera un himne encara més gran.
Quina sort haver-ho vist en directe.
@bancosantander este es el resultado de la exportación de los movimientos de una cuenta mía. Habéis cambiado la forma de exportarlo y es incorrecta.
A pesar del pésimo "servicio de atención al cliente" y de la nula respuesta del "asesor personal" he averiguado dónde está el fallo
Mi hijo Imad me dijo hoy:
“Papá, siempre dices que mucha gente fuera de Gaza nos quiere, quiere que la guerra termine por nosotros y nos apoya, ¿verdad?”
Le respondí:
“Sí, hijo, mucha gente nos quiere y corea nuestro nombre 🍉”.
Me dijo:
“Entonces publica mi foto para ellos… y diles que Imad te quiere mucho”.
Este es el mensaje de mi hijo Imad para todos los que corean “Palestina Libre”:
Soy Imad… Los quiero mucho.
Por favor, sigan alzando la voz por nosotros siempre 💔
El discurso más potente de hoy en Davos fue el del primer ministro canadiense, Mark Carney. Un mensaje escrito por él mismo y que, seguramente, será recordado como uno de los que mejor capturaron —y marcaron— este momento de la historia
Escúchenlo, son 17 minutos bien invertidos👇
El discurso de hoy en Davos de Mark Carney es de los más importantes que se han escuchado allí en años.
El orden internacional basado en normas ya no existe. No estamos en una transición, sino en ruptura. Las grandes potencias han convertido la integración económica en un arma de coerción.
Seguir invocando normas que no se aplican simétricamente es vivir dentro de una mentira. Y la nostalgia no nos protege.
Toca elegir entre acción colectiva o subordinación. Negociar en solitario con un hegemón no es soberanía. Es aceptar reglas que no has escrito y costes que no has decidido.
Riguroso, incómodo y necesario. En Davos no es habitual. Por eso importa.
Atentos a esta reflexión que está muy bien tirada
Los ricos no tienen ideología, su ideología es la pasta.
No nos gobiernan políticos, nos gobiernan empleados de las grandes empresas, y quien no pasa por el aro, se lo cargan.
El final es brutal.
He estado buscando un regalo bonito para compartir hoy. Algo sencillo, pero con fondo. Y de repente me encontré con este vídeo.
Nada más y nada menos que Michael Caine recitando el poema If de Rudyard Kipling.
Y pensé: este es el regalo.
No es solo un poema. Es una brújula.
Habla de mantener la calma cuando todo alrededor se derrumba, de confiar en uno mismo sin despreciar a los demás, de saber perder sin romperse y ganar sin volverse soberbio. Habla de resistir sin endurecerse, de seguir siendo íntegro cuando sería más fácil rendirse o convertirse en otra cosa.
La esencia de If es clara y poderosa: crecer no consiste en tenerlo todo bajo control, sino en cómo te sostienes cuando no lo está. En seguir siendo tú, incluso cuando la vida aprieta.
Hoy no encontré un objeto para regalar.
Encontré palabras que acompañan.
Y a veces, eso es lo más valioso.
https://t.co/UT5m5DmQ1v
Os voy a contar un cuento de Navidad que bien merecería una serie de Netflix; de esas que, cuando te mencionen a Koldo, Ábalos o Cerdán, puedes descojonarte directamente en su cara.
Empecemos con David Marjaliza, a quien le han caído ocho años y dos meses de prisión por una de las piezas principales de la Trama Púnica.
Resulta fascinante que sea el único testigo clave y "arrepentido" cuya confesión le ha servido, tras once años de espera, para llevarse la condena más alta. Un negocio redondo, eso le pasa por denunciar.
En su época de esplendor, a Marjaliza le bloquearon más de 30 millones de euros en cuentas repartidas por Suiza y otros paraísos fiscales.
Solo en la pieza de Cofely, se estima que se amañaron contratos por valor de 250 millones de euros. La red cobraba, por lo general, entre un 2% y un 3% de cada contrato, permitiendo a la trama recaudar decenas de millones en comisiones de diversos ayuntamientos de la comunidad de Madrid.
Mientras tanto, figuras como Francisco Granados, Ignacio González, Javier López Madrid o la mismísima Esperanza Aguirre —y con ellos, la Comunidad de Madrid y Génova— siguen esquivando balas como si estuvieran en Matrix.
Pero lo que es verdaderamente apasionante, y donde Netflix debería poner el ojo, es en el Caso Lezo.
Aquí se juzgó el desvío de dinero público del Canal de Isabel II mediante proyectos ficticios en Guinea Ecuatorial. María Fernanda Richmond, exdirectora financiera, fue condenada a un año y medio tras pactar con la Fiscalía, y Adrián Martín, exgerente, aceptó un año y tres meses.
Ojo al dato: han sido condenados por robar 1,2 millones de euros que acabaron repartiéndose entre directivos para beneficio personal y, presuntamente, para alimentar la "caja B" de Ignacio González.
Sin embargo, nadie pisó la cárcel e Ignacio González ni siquiera fue imputado en esta pieza.
El saqueo del Canal comenzó en 2001 con la compra de Inassa en Colombia. La operación se cerró por 73 millones de dólares, pero los pagos se realizaron en Panamá a través de una empresa pantalla; así, lógicamente, nadie podía saber quién se llevaba el botín.
El valor contable de la empresa apenas un año antes era de 8 millones de euros, lo que significa que se repartieron unos 60 millones en Panamá de forma mágica.
Cada vez que el Canal necesitaba dinero negro o pagar comisiones, se aprobaba una nueva inversión o un contrato de consultoría en Colombia.
Al estar la gestión a miles de kilómetros y protegida por paraísos fiscales, los auditores de Madrid no se enteraron de nada hasta que estalló la Operación Lezo en 2017 básicamente por algún cabreado, 17 años robando.
Para 2018, la Fiscalía colombiana ya había embargado las acciones por corrupción. La broma nos ha costado más de 150 millones de euros y un ridículo internacional espantoso.
¿El resultado judicial?
En 2019, el juez archivó la causa contra Alberto Ruiz-Gallardón e Ignacio González por esta compra de 2001, considerando que no había pruebas suficientes o que los delitos ya habían prescrito.
Pero no se vayan todavía, que aún hay más.
Como estaban convencidos que la policía es tonta y la fiscalía aún más, en 2013, con González ya de presidente, el Canal compró el 75% de la brasileña Emissao por 23,3 millones de euros.
Un mes después, su valor en libros cayó a 10 millones; un año después, valía 5. Se "evaporaron" 20 millones de euros de dinero público en una sola maniobra.
El pago se hizo a una cuenta en Suiza a nombre de una sociedad uruguaya, desde donde se repartieron las "mordidas" justificadas con informes falsos de crecimiento espectacular.
A pesar de que varios implicados confesaron el reparto del dinero, no hay fechas para el juicio porque las defensas alegan prescripción.
Eso sí, a Koldo y Ábalos les piden el doble de años y ya están en capilla para el juicio por 200.000 euros de momento.
En la Comunidad de Madrid y en Génova nadie sabía nada; ya se ocupó de ello Su Señoría, el juez García-Castellón, que regresó de su enlace en Italia para estos casos y sustituir al juez Eloy Velasco cuando a este lo mandaron, a los Monegros.
Feliz Navidad, amigos...