Acabo de escuchar la expresión más castiza, rencorosa y elegante a la vez que he oído en mi vida: ya quisieras saber tú todo lo que a mí se me ha olvidado.
Recientemente escuché a alguien decir:
"La cantidad de cosas buenas en tu vida depende de tu capacidad para notarlas".
Ahora no puedo verlo de otra manera.