por eso no creo en la reciprocidad, sino en las intenciones que el otro deposita en mí al momento de interactuar. No deseo que actúe como yo, sino que me registre, que sea relativamente estable ante mi llamado, en fin, que me haga sentir que tengo un lugar en su realidad.
Me siento desconectada de un montón de cosas y personas que antes amaba, y por primera vez entiendo que quizás no está mal. Todos cambiamos, todos crecemos y, a veces, simplemente dejamos de sentirnos plenos en lugares, vínculos o circunstancias que antes nos hacían felices.