hace mucho tiempo que no puedo recordar nada.
nada, a nadie.
sonrío, me pongo el corazón en las manos, le digo adiós
y no me habla,
no hay palabras.
solo en fotos confirmo que me han olvidado,
que este dolor ahora es nuevo para mí…
todo se me ha ido olvidando;
primero los meses,
algunos días,
el sonido del agua,
--el frío--
el nombre de mi propia persona.
así comencé a perder
el día que preguntaron por mis manos,
las regalé con gusto.
ahora, cuando lloro, todos me pueden ver...
no íbamos nunca a ninguna parte
el alma se nos ponía húmeda
de tanto silencio
—las manos se nos quedaron abiertas, expectantes, vacías;
los ojos brillosos, llorosos—
y yo sabía, con el corazón machucado,
que no iríamos nunca a ninguna parte...
bajo mis pies algo se movía
traía las manos sudorosas,
la garganta seca,
el pecho me dolía.
quise preguntar si era el viento,
si era culpa del calor,
y sin embargo era yo,
que en el verano estaba triste
y lloraba…